En los últimos tiempos se está asistiendo a una alarmante banalización de uno de los símbolos más sagrados del Pueblo Gitano: nuestro himno, el "Gelem, Gelem". Es imperativo aclarar, con absoluta contundencia, que el himno no es una canción flamenca, no es un recurso para amenizar bodas, ni una pieza de exhibición folclórica para artistas o espectáculos.
El "Gelem, Gelem" es una institución simbólica y, como tal, exige un respeto que no es negociable. A continuación, expongo las razones de peso histórico, protocolario, legal y antropológico que prohíben su uso indebido:
1. Rigor Histórico y Antropológico: El Dolor de un Pueblo y el Respeto al Luto. El "Gelem, Gelem" (aprobado oficialmente en el Primer Congreso Mundial Gitano de Londres, 1971) no nació para la celebración ni el jolgorio. Su melodía evoca los cantos de los gitanos recluidos en los campos de concentración y su letra conmemora explícitamente a las más de 500.000 víctimas del Holocausto Nazi (el *Samudaripen*).
Para el Pueblo Gitano, el luto o el respeto a los difuntos, posee una dimensión sagrada, inquebrantable y superior. Este himno es, en su esencia más profunda, un canto de dolor, un luto colectivo de miles de familias rotas y una elegía por nuestros difuntos aquellos que precedieron en los campos de concentración.
Por esta razón, el "Gelem, Gelem" JAMÁS SE DEBE BAILAR.** Convertir el llanto de un genocidio en un motivo para el baile o el exhibicionismo artístico es una profanación de nuestra memoria, una falta de respeto intolerable a nuestros ancestros y una desatención absoluta a los códigos de respeto que nos definen.
2. Protocolo Institucional: Se Escucha de Pie y en Actos Solemnes
Al igual que ocurre con cualquier otro símbolo nacional o estatal, el "Gelem, Gelem" está sujeto a estrictas normas de protocolo internacional:
Solo debe interpretarse en actos solemnes, conmemorativos o institucionales (como el 8 de abril, Día Internacional del Pueblo Gitano).
Debe ser escuchado y cantado de pie, con la cabeza alta en señal de resistencia, pero con el máximo respeto y recogimiento.
Introducirlo en el repertorio de una boda, un tablao o una fiesta flamenca rompe por completo el protocolo, despoja al símbolo de su naturaleza sagrada y banaliza el dolor que representa.
3. Perspectiva Legal y de Propiedad Cultural: Contra la Apropiación Indebida. Desde el punto de vista del derecho y la protección del patrimonio inmaterial, la utilización del "Gelem, Gelem" por parte de personas no gitanas en espectáculos comerciales o artísticos ajenos a su contexto institucional constituye una apropiación cultural indebida y una descontextualización ilícita.
Los símbolos de las minorías nacionales y culturales están amparados por el espíritu de los convenios internacionales sobre derechos humanos y patrimonio cultural. Un himno oficial no es una obra de libre uso recreativo; es la representación jurídica y emocional de la identidad y la memoria de un pueblo.
🚫 BASTA DE BANALIZACIÓN
Hacemos un llamamiento a los programadores, artistas y organizadores de eventos: el himno no se toca si no es para honrarlo en el lugar y el momento adecuados. No permitan, por ignorancia, osadía o conveniencia, la desnaturalización de nuestra memoria.
El "Gelem, Gelem" se respeta por favor .
Séfora Vargas.

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